miércoles 8 de julio de 2009

Rhein Kultur / Köln (III)


Entrega final del finde, que ya va tocando porque estamos a miércoles.

Muy cansado debería de estar para no enterarme de los ronquidos de 6 personas a la vez durante toda la noche. Quizás fue el levantarme a las 5:30, quizás la partida al 4 en raya, o igual el estar de pie toda el día en la zona de conciertos. El tema es que tocaba Colonia.

Colonia, esa ciudad que le da el nombre a la colonia, es famosa por tener una catedral conocida como la Catedral de Colonia, que es lo primero que te encuentras nada más llegar a Colonia, exactamente a la estación central de Colonia.

Así es cómo luce desde fuera (la vista es desde justo la otra parte de donde está la estación porque en esa parte me daba el sol de cara):




Así es cómo luce cuando te pegas de morros contra ella:




Y así cuando entras:


Después de entrar decidí que mi futura casa debería tener las mismas dimensiones: 3. En cuanto a medidas, si es un poco más grande tampoco pasa nada.

¿Veis lo alta que es? ¿A que es alta? Pues nos la subimos a pata porque el ascensor estaba estropeado (supongo que lo pondrían después, que no vendría con el proyecto ya que, aunque la terminaron en 1880, la empezaron en 1248). Eso sí, solamente subimos hasta donde nos dejaron, no quisimos (principalmente porque estábamos cansados) romper la tela metálica y subir por la escalera de servicio, así que, después de 509 escalones aún quedaba todo esto:



¿Que cuánto mide la catedral? 157'38 m la torre norte y 157'31 m la torre sur, vamos, nada. La próxima vez me lo subiré corriendo si no hay tanto tráfico como el domingo pasado. Después de la carrera del sábado por la mañana esto es preescolar.

Justo al lado de la misma hay un puente por donde pasan las vías del tren. Pues bien, hay una cosa curiosa, y es que la gente cuando se casa va allí y pone un candado. Viendo lo visto, apresuraos a casaros que dentro de nada no quedará sitio:



Hay más tipos de candados en ese puente que exámenes de materiales diferentes. Bueno, igual no. El tema es que mirando el candado sabes lo que va a durar la relación: los había que te los daban en los cereales hasta candados de los que emplearía Bermúdez para un hipotético cinturón de castidad (en la catedral no le cabe).

Empezamos a caminar y empezamos a ver gente no muy normal, como por ejemplo:




O por ejemplo:





O por ejemplo:



(Atención al ilustre caballero que lleva el culo completamente al aire)

Enseguida lo comprendimos todo, incluso lo de la persona de sexo no definido que encontramos en el tren (y que conté en la primera entrega): era el día del Orgullo Gay (y supongo que por lógica el del orgullo lésbico, aunque no comprendo por qué no se le llama Día del Orgullo Homosexual) y estabamos en la ciudad más gay de toda Alemania, con un 30% de gente homosexual. Impresionante: veías hombres vestidos de mujeres, mujeres vestidas de hombres, hombres vestidos de hombres, mujeres vestidos de mujeres... nunca vi algo así, pero fue divertido. :)

A ver, no. Fue divertido salvo los repasos en 3 dimensiones que me hacían ciertos caballeros con los que nos encontrábamos en la misma acera física de vez en cuando.

Para finalizar, después de ver tanto gay nos entraron ganas de ir a visitar el museo del chocolate. Había una fábrica de Lindt dentro que te daban chocolate por tu cara bonita:



¡Que bueno que estaba! Repetí como que unas 5-6 veces. :D

¡Y esto fue todo! Bueno, todo lo que se puede contar y todo lo que me ha dado tiempo.

Mañana: la supertarde de bolos en la que les pegué una paliza a los de Airbus. :D

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