lunes, 29 de junio de 2009

Y... ¡Zas! ¡En toda la matrícula!

Lo que voy a contar no es para nada bonito... ¡Y mira que a mi me gusta contar cosas bonitas!

Volvía yo pacíficamente, sin hacer daño a nadie más que al medio ambiente por la emisión de hidrocarburos sin quemar, monóxido de carbono y óxidos de nitrógeno fruto del funcionamiento del motor de mi super C4 (aún no he visto ninguno como el mío por el tercer territorio con más alemanes por metro cuadrado, por lo que cada día soy un poco más feliz). Era de noche, algo raro cuando en estos momentos solamente pasa unas 4 horas y media al día. Conducía por la entrada este de Bremen, por una pseudo-avenida limitada a 70 km/h según una señal que había visto hacía poco...

Pero "hacia poco" no era bastante...

Chanchanchanchan...

De repente de hizo de día. Mi primer pensamiento fue: ¡jur, cada vez dura menos el día!

Pero no...

Chanchanchanchan....

La luz se desvanece. Y veo que ha salido de una caja a una altura de unos 2 metros... ¡Un radar! Y de esos que ponen aquí que te hacen la foto de frente. El tema es que me ha sacado, más que seguro, todo el careto bostezando que tenía yo en ese momento, que un poco más y se me desencaja la mandíbula. No sé si tengo ganas de ver la foto, la verdad, pero para reirse un rato sí que será.

Según me he documentado (internet), y considerando que el tramo debería de ser de 50 km/h, al circular a la friolera de 64 km/h (a esa velocidad si te chocas puedes encontrar el Bosón de Higgs), hace un total de 14 km/h de más, lo que se traduce en unos maravillosos 25 euros. Pues vaya, menudos mariquitas estos alemanes que no saben poner multas (en España por pasarme 23 km/h me cayeron 100 euritos de nada).

Queda pendiente el saber si al final me llegará la multa o no. Sé que suena a mafia, pero ellos ya saben donde vivo...

Chanchanchanchan...

¡Continuará!

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