(Disculpad por el retraso :) )
Ahora que estamos a miércoles, creo que es un buen momento de empezar la crónica del fin de semana. El motivo es que si la escribo antes no puedo llegar a meditar las frases más profundas. Y os juro por el paquete de galletas que compré ayer que este post las tiene.
Las cosas más fuertes que el salfumán pasan cuando menos te lo esperas. Y eso que estaba yo hablando por el Messenger con tias en bolas gente, de repente me encuentro que Alberto me iba a invadir.
Y eso fue el finde pasado. Y ocurrió...
(por supuesto no lo voy a contar todo, más que nada por cuestión de tiempo)
Ya de primeras, Alberto me apareció sin bragas. Es más, no es que no llevara bragas puestas, sino que en la mochila ni rastro. Es más aún, le pregunté y me dijo que casi nunca usa. Es mucho más aún, me dijo que ya hacía tiempo que no se ponía. Es muchísimo más aún, tampoco tenía previsto ponerse a largo plazo. No sé por qué, pero me esperaba esa respuesta.
Después de todo el fin de semana, solamente nos pudimos hacer una foto juntos:
Fue el único momento en todo el fin de semana en el que la concentración de humo descendió y pudimos hacer la foto. Tuvimos suerte y salimos bastante guapos para el tiempo que tuvimos. Si es que cuando uno posa natural para las fotos se nota. :)
Fueron diferentes opciones lúdicas las que tuvimos durante todo el fin de semana. De todas ellas, una que nos llamó la atención fue la de este apuesto caballero totalmente galán dispuesto a untarse mantequilla por todo el cuerpo y luego tirarse por una montaña de grava en bolas:
Por supuesto, no fuimos. Tuvimos demasiada emoción con otros eventos...
Por ejemplo, llegando a la estación, Alberto se dio cuenta de que se había estado jugando la vida durante todo el fin de semana:
Siempre le habían molado las cosas prohibidas, pero llevar un bazooka cargado durante todo el fin de semana era jugarse la vida. Aunque igual si le hubiera pillado un policía alemán de 2 metros de altura igual se lo pensaba... o ni se lo pensaba :D
Aún más destacable es la prosa de Alberto. Detrás de ese tierno corazón se esconde un alma muy muy profunda (en general él es bastante profundo), capaz de sorprenderte con combinaciones de palabras que dejarían boquiabierto tanto a Quevedo como a El Chivi.
Volviendo a casa vimos un coche con las ruedas medio-encima de la acera. Y como suele suceder cuando vuelves a las 7 de la mañana de fiesta, surgió la conversación:
Alberto: Tio, mira como lleva las ruedas ese coche.
John J. Flurger: Vaya tela marinera la pera limonera. Estan todas dobladas.
A: Si creo que están incluso más deformadas que cuando hemos salido esta noche después de cenar.
J: Eso se llama creep, ¿no? Me acuerdo que lo dí. A: No, eso es difusión vectorial.
J: ¿Cómo?
Y entonces vino la frase del fin de semana:
A. Valero: "Difusión vectorial es cuando se desplaza hacia el plomo y luego te dan por el culo".
Impagable. Creo que no hacen falta comentarios para admirar la belleza de la frase.
¡Y eso fue todo! Luego volvió con el tren con un caballero y una señora que se portaron medianamente bien con él. Y yo volví a casa para hacer la vida normal de cualquier persona de Alginet en Bremen. :)
Por cierto, Alberto, querías las fotos, ¿verdad? Aquí las tienes: :D
Como puedes observar estoy hecho un artista, de manera que están puestas de manera que tanto de cerca como de lejos son bonitas. :)